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COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN BLANCA

 

www.cofradiavirgenblanca.org

 

Cuando preparábamos una de nuestras Excursiones Marianas, que celebramos después de la Semana Santa para agradecer a Nuestra Señora los favores concedidos y los propósitos conseguidos durante la Semana Santa, estábamos realmente muy lejos de prever la gran sintonía que, con el transcurso de los meses, conseguimos con nuestros hermanos de la Cofradía de la Patrona de Vitoria-Gasteiz.

En aquel encuentro que tuvimos en la capital de Álava, una representación verdaderamente importante de cofrades de Begoña nos dirigimos a homenajear a Nuestra Señora en su advocación de la Virgen Blanca. Aquél encuentro con Pedro y con Cristina Fructuoso no pudo ser más benéfico para ambas cofradías.

De este modo, pocos meses después, asistimos en las Juntas Generales de Álava a un acto de la Cofradía señera de Vitoria, coincidiendo también allí con el Obispo de Vitoria, y, casi sin pensar, saltó a la palestra un proyecto que habíamos abandonado hacía unos años y que solos no podíamos afrontar: la organización de un Congreso que reuniera a las Cofradías y Hermandades erigidas en todo el mundo para fomentar el culto y la devoción a las advocaciones de la Virgen que habían logrado ser reconocidas como patronas.

Sin embargo, aquella conversación fue recogida por los gasteiztarras como un auténtico reto, y así, sin más, apoyándonos en un trabajo realizado hacía unos años, comenzamos a trabajar conjuntamente.

Desde entonces fueron frecuentes los encuentros entre las cofradías y cada vez era mayor la sintonía. Así, de esta manera tan natural, fue cuajando nuestro segundo hermanamiento.

Por fin tuvo lugar el Congreso y fue un gran éxito, no sólo por la asistencia de Cofradías de todo tipo que representaban la devoción a Nuestra Señora según las más variadas autonomías, sino también porque con muchas otras que no acudieron por diferentes motivos iniciamos un contacto y conseguimos por vez primera hablar de tú a tú con hermandades y cofradías, no solo españolas, sino también polacas, argentinas, mexicanas o italianas.

Y así, nada más concluir aquél Congreso, las dos Cofradías se hermanaron en la Basílica de Begoña y mostraron que hermanarse no es una frase que se apunta en un papel, sino que, muy por encima de eso, ha de significar perseguir objetivos trabajando unidos, para mayor gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre.