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A Ntra. Sra. de la CARIDAD

 

Cuando me arrodillo fervorosamente

ante Tí, Madre amada

contemplo tu rostro apenado

que se me clava en el alma.

 

Tres cristalinas lágrimas

se deslizan por tus mejillas

como perlas nacaradas

encontradas en la orilla.

 

Semblante dolorido

expresas con amor

al ver a tu Hijo padeciendo

un suplicio de horror.

 

Infinita caridad

posees en el corazón

que regalas constantemente

a quien se acerca con emoción

 

Ese pañuelo de tu mano,

consolador del sufrimiento,

blanco como la azucena

del jardín eterno.

 

Mª Luisa Calvo Martín