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También en este 2011, un año más, ha transcurrido la Semana Santa. Y lo ha hecho a lo largo de las 14 procesiones celebradas desde el 15 de abril, viernes de Dolores, hasta el 24 de abril, domingo de Resurrección.

Este año, además, no se ha suspendido ni una sola procesión habiendo cofrades, entre los cuales me incluyo, que han tenido la suerte de poder participar en todas ellas. Ha merecido la pena. De verdad.

Ateniéndonos a los datos de la prensa han sido más de 100.000 personas las que han acudido a ver las procesiones, lo que supone un 10% de aumento respecto al año pasado. Pero lo de las cifras es lo de menos. Lo importante es saber en cuantos corazones han incidido y cuantos propósitos auténticos de mejora han generado. Ahí no hay cifras. Solo Dios sabe hasta qué punto las celebraciones de la Semana Santa han removido las conciencias.

Resulta que, en las celebraciones que se acaban de mencionar, las Cofradías tenemos mucho que decir.

También la de Begoña. Porque las Cofradías salen a las calles como catequesis itinerantes que recuerdan a la gente la Pasión y Muerte de Jesús.

Y este año, en la Hermandad de Begoña, hemos tenido la satisfacción de contar con un buen puñado de nuevos jóvenes cofrades que se han entusiasmado de verdad. Su presencia, juntamente con la del resto de cofrades más veteranos, se ha hecho notar a lo largo de toda la Semana Santa.

Además de ello hemos de añadir, con gran satisfacción, que nuestra Banda de Cornetas y Tambores ha sonado de maravilla y nuestros costaleros han portado los pasos con el sacrificio y la ilusión de de llevar a hombros al Cristo de la Humildad y a Ntra. Sra. de la Caridad, imágenes que representan el sentir de nuestra cofradía, Humildad y Caridad.   

Si nos paramos un momento a analizar todo el bien que las Cofradías realizan, nos damos cuenta de que es enorme. Hacia fuera y hacia dentro.

Hacia fuera, porque contribuyen a mostrar y recordar a la gente los fundamentos de su fe.

Hacia dentro, porque ese ambiente de fe, entusiasmo y alegría beneficia, y mucho, a los propios cofrades.

Porque en toda Cofradía, también en la de Begoña, hay todo tipo de gente, lo cual es lógico porque reflejan a la propia sociedad.

Pero resulta que, existiendo un nexo común y voluntad de compartir unos buenos deseos, los cofrades resultan beneficiados. Se sienten acompañados y comprendidos.

Este es el objetivo que se cumple con las Cofradías, sin olvidar la gran ayuda que prestan a la Iglesia.

                                                            Jose Andrés Etxebarria - Hermano Abad