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EL APOSTOLADO Y LA OBRA SOCIAL DE NUESTRA TIENDA

 

Cuantos hemos estado vendiendo recuerdos de todo tipo en nuestras casetas, el 15 de Agosto o el 11 de Octubre, o en nuestra sede, hemos tenido que decir más de una vez: “Ya me puede perdonar la torpeza, pero es que no somos profesionales, sino voluntarios”. Verdaderamente hay que haber entrenado unas horas para poder decir los precios de cada cosa sin dudar o sin mirar a los papeles, pero no hay duda de que la gente lo entiende, y espera pacientemente a que los encontremos.

Ahora bien. ¿Para qué vendemos objetos de recuerdo? Hace pocos días, visitando al sacerdote que dirige religiosamente a una Cofradía de la Patrona de una ciudad, éste me comentaba que había muchos a quienes no les gustaban esas tiendas porque podía parecer que la cofradía es un negocio más que una Asociación de Fieles.

Como respuesta, le expliqué que en nuestra Hermandad la tienda tiene dos cometidos importantes y que no está pensada ni siquiera para financiar las propias actividades.

El primero de estos cometidos es la labor apostólica que se hace con los regalos. Ser apostólico, hacer apostolado, es llevar el mensaje de Cristo a la sociedad, como hicieron los Apóstoles.

Así lo hacemos cuando vendemos fotografías, rosarios, pins, llaveros o chapas para el salpicadero de los coches. Son innumerables las llaves de coche que cuelgan de un llavero con la imagen de la Amatxu, o los enfermos que cada día rezan a la Virgen de Begoña que tienen en una cueva o un templete, o la cantidad de viajeros que llevan en su maleta la capilla “Protégeme” con las imágenes de la Caridad y del Santo Cristo de la Humildad o de la propia Virgen de Begoña, como son también cada vez más los que llevan en su solapa un pin con el semblante de nuestra Patrona, o portan un escapulario. Y así, un largo etcétera. ¿Qué pondrían en su mesilla, o en su calendario, o en su libro de lectura, si no tuvieran ese bonito recuerdo?

Cuando trajimos al prestigioso fotógrafo cordobés Manuel Gómez a hacer unas fotografías a nuestro Cristo y a nuestra Virgen de la Caridad, o cuando le pedimos que (en la misma Córdoba, antes de traerla a Bilbao) preparara un buen reportaje de Nuestra Virgen de Begoña Peregrina, le advertimos que confiábamos en él porque estas fotografías irían destinadas al “apostolado de la fotografía” y que, si bien cualquier sitio es bueno para rezar y Dios está en todas partes, no cabe duda que el corazón se mueve a la oración cuando lo que se puede ver es una gran fotografía de Nuestro Señor o Nuestra Señora.

El segundo motivo que tenemos para vender estos objetos es también un fin social. Como muchos sabéis ya, la Cofradía no se queda siquiera con un solo Euro de o lo vendido. Todo el trabajo que empieza desde quedar con los representantes de comercio, de guardar los objetos, de cuadrar continuamente el inventario, de hacer las cuentas, de esforzarse durante horas para venderlos en la carpa o en la sede, todo ese trabajo se destina, hoy en día, a la obra social de Nuestra Hermandad.

 Así, el año pasado se hizo entrega a la Parroquia de la Santa Cruz de un importe de mil doscientos Euros. No es mucho, vaya, pero son doscientos Euros más que el año anterior, y son bastantes menos de los que previsiblemente haremos entrega este año, cuando cerremos cuentas. A este respecto, hay que decir que este 15 de agosto hemos tenido 2.000 Euros más de ventas que el año pasado, a los que hay que restar el coste de las piezas, el stock y las vitrinas que hemos adquirido. Aún así, los números se han mejorado.

Así que, quien os escribe este artículo, como todos aquellos que hemos trabajado en estas tareas, nos llenamos de satisfacción al superarnos en ventas, pues sabemos que con ello hemos contribuido a llevar a Nuestra Señora y a Nuestro Señor al interior de tantas familias y de tantos rincones inesperados, pero también nos sentimos felices de saber que ayudaremos a que alguna persona necesitada pueda resolver algún problemilla. Para este último asunto confiamos el dinero a la Parroquia de la Cruz.