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Nuestra Hermandad en la Fiesta de la Virgen Blanca

 

Es 3 de agosto. Pronto arrancarán las fiestas de Vitoria y con ellas toda una semana de espectáculo y gentío. Sin embargo, antes de nada, hay unos actos que no se deben olvidar en una ciudad que se debe a la Virgen Blanca. La patrona de Vitoria vuelve a su casa. Todos los vitorianos han estado huérfanos desde que retiraron la imagen gótica de la hornacina que presidía la ciudad, pero hoy una copia idéntica a la que se creo hace 400 años se erige para bendecir a los ciudadanos.

Como es lógico, la cofradía de Begoña estuvo presente en un día tan especial para su hermanada Cofradía de la Virgen Blanca, con una representación de la junta directiva en la iglesia de San Miguel a las doce del mediodía acompañando en la bendición de la nueva talla.

   

Fue un acto solemne, en el que cofrades y autoridades se unieron para dar la bienvenida a la Blanca, a su Casa. La Junta Directiva de la Cofradía de la Virgen Blanca acogió a nuestros cofrades y de este modo pudimos disfrutar de una jornada en la que se bendijo a la patrona de Vitoria, que por fin estaba en casa.

   

Al día siguiente, inmediatamente después del txupinazo, los vitorianos abarrotaron las calles de Vitoria para ver pasar los más de doscientos faroles que representan cada uno un misterio del Rosario, así como la talla de la Virgen Blanca perteneciente al siglo XIX.

Y, como el día anterior, una representación de la Hermandad de Begoña acompañó a la Patrona de Vitoria durante la procesión y el acto que la precedió. Así pudimos rezar el Rosario al compás del himno a la Virgen Blanca, mientras la gente agolpada en las aceras le gritaba ¡guapa!

 

Un año más, las fiestas ya han finalizado, pero Vitoria sigue adelante bajo la atenta mirada de la Blanca que es, como su himno dice, “Reina y Madre singular, que eres nuestra gloria, con un júbilo sin par, te aclama Vitoria”.