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ALMUERZO DE HERMANDAD DE LOS CARGADORES DE LOS PASOS

 

Este sábado, 5 de Mayo, tendrá lugar un encuentro de la Junta Permanente y los Hermanos Mayores que tienen cargadores en su grupo y los propios cargadores que han llevado sobre sus hombros el dulce peso de Maria, Nuestra Señora de la Caridad, y el de Nuestro Señor Jesucristo en su advocación del Santo Cristo de la Humildad, que salió en traslado y en procesión.

En primer lugar, se acudirá a la Santa Misa que se celebrará a las 13 horas en la Residencia de los PP Jesuitas, templo en el que reciben culto nuestras imágenes. Lógicamente, ahí podrán acudir todos los miembros de la Hermandad y amigos y familiares que lo deseen. Después tendrán un Almuerzo en el que, con más relajo que en las procesiones, podrán departir con los miembros de la Junta de los proyectos para este curso cofrade que se inició el Domingo de Resurrección.

Pocas veces se ha roto el silencio entre el público como este año en la Procesión del Viernes Santo. Cierto es que desde las aceras, gente conocida hizo en algún caso lo que en oratoria se denomina “clá”, pero cierto es también que ese pequeño impulso constituido por un aplauso animaba al resto de personas que sentían, sin llevarlo, el peso del paso, como si de la cruz se tratara. Qué verdad es que Nuestro Señor y su Santísima Madre, mecidos por nuestros cargadores y cargadoras, llaman la atención de los espectadores hasta encender su alma con una oración sentida.

Sin duda, aunque estaban enormemente agradecidos y reconfortados por el aplauso, muchos de nuestros cargadores y cargadoras, por no decir todos, supieron reorientar esos calurosos aplausos a Nuestro Señor y Nuestra Señora, en perfecta rectitud de intención. Es seguro, que en aquél Calvario, cuando sedente y humillado esperaba que colocaran la Cruz, cuando difícilmente podía sostener su cuerpo roto, en su Omnipotencia Divina oiría esos aplausos y esas oraciones de público y cargadores, y Él, con el gesto sereno que recoge nuestra imagen titular, las sostendría en sus divinas manos para mostrarlas al Padre.

Ha merecido la pena.