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CRÓNICA DE LA XII EXCURSIÓN MARIANA

 

Domingo, 17 de Mayo de 2009

 

Salimos de Bilbao con un cuarto de hora de retraso. Siempre ocurre alguna incidencia ante estos viajes, y así fue, un par de despertadores no sonaron y hubo que esperar unos minutos. No obstante, la experiencia es un grado, este año habíamos programado el viaje con tiempo de margen para superar estas y otras incidencias.

En Begoña, se nos unió la representación de la Cofradía de la Virgen Blanca, así que una vez completada la nómina de participantes emprendimos el viaje en dos autobuses, aunque no completos.

Llegamos a la Isla donde reside y preside la Bahía la Patrona de Santander, Nuestra Señora del Mar, y todo fueron elogios por el lugar tan hermoso que habíamos elegido para este encuentro, lugar que muchos habituales de la ciudad cántabra desconocían.

Hubo tiempo para un café que compartimos con la expedición que vino desde Valladolid en representación de la Cofradía de Ntra. Sra. de San Lorenzo, Patrona de la ciudad. La expedición la encabezaba Elvira Chico, la Hermana Mayor Antigua que es el cargo equivalente al de nuestro Hermano Abad.

A las doce y cuarto la Banda de CC y TT de Ntra. Sra. del Carmen, interpretando Piratas del Caribe, inició la subida al templo desde la explanada del parking y atravesando el puente peatonal. A ella le siguió nuestra Banda de CC y TT cuyo guión era portado por Mari Carmen Fontao, acompañada por su nieta Mirari Amenazar.

 

  

Llegados arriba formaron a derecha e izquierda las dos bandas, en las escalinatas de subida a la ermita. Iniciaron el concierto que se compuso de marchas procesionales y que terminó de forma brillantísima con la interpretación conjunta de la Marcha Real.

Al fin y como colofón se intercambiaron las gualdrapas de dos cornetas, y se dio paso a la misa.

 

Esta se inició a la una con el templo lleno, aunque realmente no se abarrotó hasta la una y cuarto que es la hora que en principio estaba previsto que comenzara.

La misa transcurrió con enorme devoción y con gran participación por parte de los fieles, tanto en las oraciones como en los cantos. Estos los acompañaba José Andrés con un acordeón, que a falta de órgano suplió de forma insuperable la falta de ese elemento musical.

Después de la consagración Jordi García, miembro de la banda, interpretó magistralmente el Agur Jaunak. El recogimiento era asombroso.

Finalizó la misa y se procedió a la Ofrenda Floral. Tres parejas llevaron a Nuestra Señora del Mar, sendos ramos, uno por cada cofradía asistente al encuentro mariano. A continuación, y en honor a la Virgen, un aurreskolari del Elai ALAI, Gorka, bailó con extraordinaria calidad el Aurresku.

Se cantó, a pleno pulmón, el Salve Regina y se procedió a besar la medalla que llegaba mediante un lazo azul hasta la propia imagen de la Virgen.

Después, los cuatro presidentes de las cofradías participantes, Guillermo por parte de la Virgen del Mar, Ricardo por la de Nuestra Señora La Virgen Blanca, Elvira por parte de la Virgen de San Lorenzo y Joseba por la Hermandad de Begoña firmaron un documento, del que hay copia en cada cofradía, en el que se da fe de que allí estuvimos y se pide a la Virgen por que Gobernantes y Ciudadanos sean capaces de legislar y actuar conforme al designio de Dios y a la dignidad de la persona, respetando la vida de todo ser humano desde su concepción y hasta su muerte natural.

Después del aperitivo nos dirigimos al cercano Seminario de Corban, que se erige en un edificio, que se está restaurando poco a poco, pero que es una maravilla arquitectónica. Allí, en uno de sus comedores nos reunimos más de cien comensales a compartir el Almuerzo de Hermandad.

Bendijo José Luís Tejeria, Consejero Espiritual de la Cofradía de la Virgen del Mar, que aunque no pudo celebrar la Misa por tener Primeras Comuniones en su parroquia de San Román de Llanilla, si pudo acercarse a vernos al final de la Misa y firmar en el acta, y se inició el Almuerzo, que finalizó con un cafecito al que invitaba el cocinero y con una copilla que iba fuera de menú, pero a un precio muy especial.

Desde allí, después de sacarnos la foto de grupo, en la que como siempre ocurre en estos casos, faltaron algunos, nos dirigimos al Palacio de la Magdalena. Allí tuvimos un largo paseo de más de una hora, algunos aprovecharon el momento para sentarse en una terraza, otros sacaron fotos sin  parar.

Después el viaje de vuelta, y ya estamos todos mirando mapas para descubrir lugares en los que tener otro encuentro cofrade, donde nos pongamos al pie de la Virgen para pedirle, por su intercesión, los favores más atrevidos a Nuestro Padre y Señor Jesucristo.