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ENCARNI NEGRETE

COFRADE DE LA HERMANDAD DE BEGOÑA

 

Cada vez que uno ve un frondoso bosque, piensa que la falta de un árbol no se notará en absoluto. Lo mismo puede ocurrir cuando uno ve una cofradía, todos uniformados de igual manera, sin destacar nadie sobre el otro,… ¿quien echará en falta a uno de ellos?

Sin embargo, eso no es comparable.  Encarni Negrete fue uno de esos cofrades anónimos que salían a las calles de Bilbao, lo hacía con ese hábito de la Hermandad de Begoña, que ahora en su entierro le servirá de mortaja. Los últimos años no pudo hacerlo,  en unas ocasiones por tener que cuidar a su madre, en otras por su delicado estado de salud, sin embargo, toda la  Hermandad de Begoña, en la vida interna que indefectiblemente tienen estas corporaciones,  le echará en falta.

No sólo por eso, también porque su compromiso como cofrade le llevaba a acudir a los  encuentros, numerosos, que tiene la Hermandad, unas veces para rezar, otras para divertirse y otros para trabajar. En todos ellos nos mostró a sus hermanos cofrades su sencillez y su esfuerzo en pasar desapercibida.

Ahora bien, su presencia era especialmente significativa cada 15 de Agosto y cada 11 de octubre. Cuantos acudían a los puestos informativos que tiene la Hermandad de Begoña, se encontraban con su sonrisa amable, su afán de servicio, su cariño y su cooperación siempre obediente a las indicaciones de Maria Jesús, Hermana Contadora de la Cofradía, su “inseparable Maria Jesús”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(En la foto Encarni en el centro, a su derecha Maria Jesús y a su izquierda Marta, en la caseta informativa de la Hermandad de Begoña)

Cuando en el mes de Junio convocamos a nuestros cofrades en la Basílica de Begoña para pedir por los enfermos de la Cofradía, vimos como unos se recuperaban de enfermedades graves, pero otros como Don Anastasio Olabarria , hace unos días, y ahora Encarni, con sólo cincuenta y siete años, se nos iban.

Ahora bien, con ellos vemos que para llegar a Dios no hay que hacer cosas extraordinarias, sino simple y llanamente amar. Ahora,  aunque sabedores de que nuestra hermana estará mirando cara cara a Jesucristo, no podemos dejar de  pensar que Encarni aún nos hacía falta y que este 15 de Agosto, cuando montemos la caseta informativa, dejaremos su silla donde siempre, porque aún la necesitamos. Sabemos que en el Cielo tendremos una intercesora, que estará pendiente de su puesto más que nunca.

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