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LA VIRGEN DE BEGOÑA TUVO SU DIA DE GLORIA EN MADRID

 

El pasado domingo 13 de Mayo llevó a Madrid una nutrida representación de devotos de la Amatxo de la mano de la Hermandad de Begoña, que organizó a ese lugar su tercera Peregrinación.

La víspera, una avanzadilla de cofrades tuvieron un encuentro con la Euskal Etxea y con la Congregación de Oriundos y Naturales de las Provincias Vascongadas, Institución fundada en 1715 con el objetivo de dar auxilio a los vascos que acudían a aquella capital, tanto materialmente, como en otras cuestiones, como la enseñanza del castellano, lengua necesaria para desenvolverse en la ciudad y desconocida por muchos vizcaínos, tal y como se denominaba en la época a los vascos.

En ese encuentro preparatorio de la gran jornada que se viviría al día siguiente, tuvo lugar una Misa en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, en la calle Echegaray, 28, templo propiedad de la Congregación Vascongada, presidido por una imagen de la Madre de Dios de Begoña, y donde todavía hoy, cada Domingo, se celebra la Eucaristía a las doce del mediodía en bilingüe. Tras la Misa, la Congregación ofreció un aperitivo a los peregrinos.

 

 

Así se llegó al día 13, concretamente al Barrio de Begoña, situado junto a la Residencia de la Paz, en la cual, desde 1963, hay una Parroquia dedicada a la Virgen de Begoña.

Comenzaron los actos a las 11.45, con un pequeño retraso de 15 minutos, ya que uno de los autobuses llegados de Bilbao se perdió, precisamente el que llevaba el grupo de danzas, los harrijazotzailes y el txistu.

La procesión hizo un recorrido por las calles del barrio. Abría la comitiva el Guión de la Cofradía y lo cerraba el estandarte de la Virgen de Begoña custodiado por la Junta Directiva de la Cofradía, que portaba las varas reglamentarias, y numerosos vecinos del barrio, así como vizcaínos llegados de todos los puntos de Madrid que completaban el cortejo. Todos ellos se colocaron al cuello el pañuelo morado, tan tradicional de la Romería de Begoña del 11 de octubre.

A las doce comenzó la Misa, presidida por José Luís Villacorta, Asesor Religioso de la Hermandad de Begoña. El templo, abarrotado de fieles, donde el color unificador era el morado de los pañuelos, alcanzó dos momentos de enorme emoción: el primero, cuando los feligreses que llenaban el templo escucharon, en un significativo silencio, el Agur Jaunak en la consagración y el segundo, cuando el aurreskolari bailó el Aurresku durante la Ofrenda floral a la Amatxo de Begoña que tuvo lugar al terminar la Eucaristía.

Se repartieron dos mil estampas de la Amatxo, con el Begoñako Andra Mari al dorso, y el coro parroquial que ensalzó la ceremonia, prometió que se cantaría cada 15 de Agosto y cada 11 de octubre.

Después, en el Colegio San José, anexo a la Parroquia y también regentado por los Padres  Carmelitas, tuvo lugar un amplio alarde de danzas a cargo del grupo Erreka Ortu Euskal Dantza Taldea de Retuerto, que se combinó con una Exhibición de Levantamiento de Piedra a cargo de Urko Labriska de Derio, de 14 años, y Aingeru de los Santos, de 17 y natural de Santurtzi, que hicieron numerosas alzadas con las piedras cilíndrica de 100, cúbica de 75 y esférica de 63, que sorprendió al numeroso público, que aplaudió a rabiar todas las actuaciones.

 

 

 

 

 

 

Durante toda la mañana también recordó la Romería del 11 de octubre la participación de los niños, que hicieron numerosos dibujos a la Virgen llevados por la tarde a la Basílica de la Almudena para hacer una Ofrenda a la Patrona de Madrid, y también recibieron la tradicional chocolatina, el dulce premio que la Hermandad de Begoña reparte por millares, en cada Romería, a los niños que suben a honrar a la Virgen

 

A continuación tuvo lugar un Almuerzo de Hermandad en el que se encontraron los cofrades de Begoña con el Grupo de Danzas, los harrijazotzailes y sus preparadores, y una amplia representación de la Parroquia de Begoña.

 

 

La intensa jornada continuó por la tarde.

A las 5 y media, el guión de la Hermandad de Begoña se adentraba en la Basílica de la Almudena. Allí, en la puerta de la Catedral de Madrid, que es además el templo dedicado a su Patrona, esperaban las Juntas de las Cofradías de la Virgen madrileña, la Corte de Honor de Santa Maria la Real de la Almudena y la Real Esclavitud y Santo Rosario de Santa Maria la Real de la Almudena. Además, acudió al acto una nutrida representación de cofradías madrileñas.

Después del rezo de la Sabatina, a cargo del Reverendo Jesús Junquera, canónigo de la Catedral y Consiliario y Asesor Litúrgico de las dos cofradías madrileñas, se entonó el Begoñako Andra Mari, con un gran acompañamiento de público, puesto que fueron muy numerosos los vizcaínos que se dieron cita en la Basílica madrileña.

A continuación, se ofrecieron a la Patrona de Madrid los dibujos que habían realizado los niños por la mañana y un centro floral. Para la ofrenda subió al altar de la Almudena Javier Diago, Hermano Abad de la Hermandad de Begoña, acompañado por Maria Jesús Fernández, Hermana Contadora, que portaba los dibujos de los niños, y Sergio Martín, Hermano Secretario, que portaba el centro Floral. Iban custodiados por Doña Clara Álvarez de Linera, Presidenta de la Corte de Honor, y Don Jesús Signoret, Vicepresidente de la Real Esclavitud.

Se cantó el himno a la Patrona de Madrid y finalizó el acto con el canto del Regina Coeli.

Salió el cortejo y en el exterior se bailó el aurresku, finalizando allí el Encuentro cofrade con el intercambio de recuerdos y diplomas, a las seis de la tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los peregrinos llegaron a Bilbao sobre las 11 y media de la noche, totalmente emocionados por haber vivido unas horas tan intensas en honor de la Amatxo, una Romería en su honor en Madrid.