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Palabras de Joane Somarriba a la Virgen de Begoña en nombre de todos los romeros

 

Begoñako, nire Ama; hemen nago zure oinetan, zure laguntza eske.

 

Querida Amatxu de Begoña:

 

Cuando era niña me enseñaron en casa que tú eras la mujer más importante de Bizkaia. Entonces, me traían hasta este santuario para verte y ahora, ya adulta, soy yo la que les traigo para que te vean.

 

Por eso me hizo mucha ilusión la invitación de la Hermandad de Begoña para decirte unas palabras este 11 de octubre, este día de tu Fiesta Canónica. Pocos días antes de aceptar, te había visitado también con mi amatxu, el 15 de agosto, el día de tu Asunción. Cuando los vizcaínos pensamos en la Virgen, siempre es en ti.

 

Pero esta visita de hoy es para mí muy distinta de todas las anteriores. Como sabes, he sido madre por primera vez hace sólo unos días y, cuando te miro ahora con Jesús en brazos, te comprendo mucho mejor. Ahora entiendo la alegría que sentiste en Belén al acunar a tu hijo recién nacido. Y ahora también, me da miedo pensar en tu dolor al verlo sufrir y morir en el Calvario, abandonado de casi todos.

 

Estas palabras de hoy son palabras de madre a Madre. Sólo que Tú eres Madre de todos y la preocupación y los desvelos que yo siento por mi hijo los sientes Tú, con un Amor inmenso, por todos nosotros.

 

Dicen que, cuando se es madre, se es madre para siempre. Por eso hoy te pido como madre que soy yo, que me des fuerza en esta carrera que dura toda la vida, hasta el “sprint” final que termina en tus brazos. Pero también te pido, como Madre que eres Tú, para que veles por todos tus hijos que hoy estamos aquí y los que están repartidos por toda Bizkaia y por el mundo. Danos tu fuerza y tu luz.

 

Ezkerrik asko, zure nesede guztiengaitik. Izan zaitez niretzat eta gustientzat, zeruko bidea.

Salve, Amatxu de Begoña, Patrona de Bizkaia, Madre nuestra.