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PINCELADAS DEL CONGRESO

 Exponer conclusiones cuando el Congreso no ha finalizado aún es arriesgado y pretencioso. Por lo tanto, lo que ofrecemos en esta hoja no son tanto conclusiones definitivas, que quedarán más a la espera de una serena reflexión de lo vivido en estos días, sino más bien unas pinceladas de algunas de las afirmaciones que hemos podido escuchar en estos días.

Así empezamos con la matización que hacía D. Karmelo Etxenagusia, obispo auxiliar de Bilbao, al afirmar que “lo sustancial es María; su advocación, sin dejar de ser importante, es accidental”.

Destacamos el párrafo siguiente pronunciado por Javier Diago, abad de la Hermandad Penitencial de Nuestra Señora de Begoña, en su discurso inaugural: “Las cofradías de vírgenes patronas queremos situar clara y firmemente la figura de María, a la que consagramos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo, en el centro de una sociedad multicultural y multirreligiosa. En este tiempo de creciente violencia contra las mujeres y en este tiempo en que se discute acaloradamente su papel en las distintas culturas y religiones presentes en Europa, queremos recordar que cuando un católico entra a un templo se arrodilla ante una mujer e inclina la cabeza en señal de sumisión, porque sabe que esa mujer, María, es más grande que él, es superior a él.”

De las palabras en ese mismo acto de Ricardo Sáez de Heredia extraemos las siguientes declaraciones: “Es muy necesario que nuestras cofradías tomen nuevos bríos para estar en esta nueva sociedad, en este siglo XXI lleno de retos y de trampas. Tienen que servir para fortalecer nuestro mensaje cristiano, ser eficaces en la vida que nos toca vivir. Tienen que salir unas herramientas para que cada día estemos mejor formados, y que nos sirvan para hacer más felices a aquellos con quienes vivimos, a los que nos hacen la vida fácil y la vida difícil.”

Monseñor Ricardo Blázquez nos dijo en su homilía: “No queremos clandestinizar la fe ni la podemos recluir en el santuario de nuestras conciencias, ni en las sacristías, ni en los templos.”

De la homilía del obispo de Vitoria, Monseñor Miguel José Asurmendi, recordamos las siguientes palabras: “Queridos hermanos congresistas, la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María coincidente con este primer encuentro de Cofradías y Hermandades dedicadas a la advocación de Vírgenes patronas puede ser ocasión para hacernos crecer en dos aspectos propios de la fiesta: la lucha contra el pecado y la afirmación de la primacía de Dios. Os recomiendo queridos representantes de Cofradías y Hermandades Inmaculistas que desarrolléis en el pueblo cristiano la aversión al pecado”.

Demetria Ruiz López, profesora de Sagrada Escritura del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Murcia, abogó en su discurso por acometer “un recorrido de María desde las Escrituras”, coincidiendo con las últimas directrices que sobre mariología el Concilio Vaticano II fijó como reto para la cristiandad contemporánea. Un peregrinaje por los textos bíblicos que resulta imprescindible para no caer en el legado y “el infantilismo” que desde la Edad Media en especial la devoción a la Virgen María ha experimentado. Una devoción popular que “muchas veces la ha llegado a ver como una semidiosa” y que puede hacer que se pierda el sentido principal del mensaje cristiano: Jesucristo.

Del sacerdote misionero y vicario provincial de los redentoristas de España Pedro López Calvo, destacamos que, en su opinión, “la religiosidad popular se encuentra en situación de privilegio”, y que puede acometerse a través de las Cofradías una nueva evangelización de los cofrades y de las personas que se encuentran próximas a ellas. Y es que, en su opinión, la cofradía es una asociación que sirve “como medio de integración en la Iglesia a distintos fenómenos de religiosidad popular”.

Jerusalem ha sido objeto también de una de las ponencias. Los continuos conflictos en esta Tierra Santa han puesto en tela de juicio su condición de Ciudad Santa,  a lo que el franciscano Teodoro López respondía diciendo que “la santidad a esa tierra no le viene de las acciones de los hombres que la habitan sino de Dios.”

El profesor Antonio Calero en un apartado de su exposición  dijo que “nuestras fiestas, desprovistas de  la fe, corren tres riesgos: quedar reducidas a una mera expresión antropológica, ser hábilmente manipuladas, por intereses económicos y culturales, y ser politizadas, bien por intereses particulares de políticos que participan y apoyan estas manifestaciones incluso desde el agnosticismo o desde una politización intraeclesial, dentro de las mismas cofradías y hermandades.”

Santiago de Pablo Contreras, profesor de la UPV y experto en la historia vasca del siglo XX, abogó por encontrar el equilibrio adecuado entre el confesionalismo y “la negación absoluta del hecho religioso” como mejor solución a las relaciones entre la religiosidad popular y la autoridad civil. Una conclusión que vino precedida de un amplio repaso histórico por las diferentes fases que este maridaje ha pasado desde finales de la Edad Moderna, cuando “todo el mundo entendía que el Estado fuera confesional”, por lo que se entendía “que los cargos civiles participaran de las manifestaciones de religiosidad popular”.

El Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Sevilla, el sacerdote Manuel Soria incidió especialmente en la necesidad de la formación de los cofrades y de la Cofradía como escuela de esa formación: “No podemos hablar de la aportación de las hermandades a la tarea evangelizadora de la Iglesia sin tener en cuenta la formación. No podemos tener como dirigentes de nuestras cofradías a personas que basan sus vidas en la superstición. Se hace cada día más necesario que los dirigentes tengan una fe madura y bien formada.”

Estas son algunas de las manifestaciones, que a juicio del director del Congreso Carlos García Llata, podrían recoger las ideas más importantes que se han plasmado en este I Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías de Vírgenes Patronas: “La importancia de la necesidad de un encuentro con Dios y de la formación como clave para ese auténtico encuentro con Dios. Otro tema es que la religiosidad popular que se vive en las Cofradías y Hermandades es una religiosidad que nos tiene que evangelizar, nos tenemos que dejar evangelizar por la religiosidad popular, pero también y a su vez esta religiosidad popular necesita ser  evangelizada. De ello se derivaría el hecho de que la religiosidad popular puede ser un cauce de evangelización en nuestro mundo. La identidad cristiana de las fiestas patronales es otro tema que me ha llamado la atención. El laico, el cofrade que celebra una fiesta patronal tiene que tener clara esa vinculación con Jesucristo, esa vinculación eclesial y esa vinculación con la caridad. En estos tres ámbitos se juega la identidad cristiana de una fiesta y por supuesto de la persona cristiana que está celebrando una fiesta. De la ponencia que abordó el tema de Jerusalem me llamó la atención esa afirmación en la que se decía que un lugar es santo, no por lugar sino porque es el lugar donde se manifiesta Dios. Y esta afirmación trasladada a la realidad de las cofradías se podría decir que Jerusalem no es la única ciudad Santa, en el mundo de las Cofradías y Hermandades está clara la sacralidad. Porqué nacen las Cofradías, porque en una imagen, en un espacio, un lugar se tiene una experiencia de que se manifiesta Dios. Por lo tanto las Hermandades y Cofradías son espacios de encuentro con Dios. A través de la Virgen, o de los santos, Dios se manifiesta y convierte esos espacios en espacios sacralizados. A partir de esa realidad a las Cofradías y Hermandades les correspondería ser “madres”, lugares de acogida, no “novias excluyentes”. Y por destacar otro aspecto abordado en las ponencias de este Congreso recordar cómo se nos dijo que la devoción a la Virgen se inserta claramente en los grandes dinamismos de la historia humana. Podemos ver en la historia cómo la devoción a María ha asumido muchos y grandes símbolos históricos, paganos algunos de ellos, porque el ser humano al fin y al cabo es siempre el mismo en todos los lados, sea en una cultura o sea bien en otra. Desde esa perspectiva la Virgen María es la canalizadora de esos dinamismos que configuran nuestra existencia y representa el camino, la meta y la plenitud, pero ojo! Que estos caminos no se pueden absolutizar, porque lo Absoluto es Dios. Al fin y al cabo Dios es el destino del hombre.

Recordamos que tanto las Notas y Crónicas de Prensa, así como las ponencias que en su texto definitivo decidido por el ponente, además de archivos de audio y una selección de fotos del Congreso se podrán ir viendo en las próximas semanas en la web del Congreso: www.congresovirgenespatronas.org