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PRIMER COMENTARIO DEL EXCMO. E ILMO. OBISPO AUXILIAR DE BILBAO DON MARIO ICETA GAVICAGOGEASCOA A NUESTRA HERMANDAD

 

30/04/08

Un grupo de hermanos y hermanas de la Hermandad hemos tenido ocasión de asistir a la Ordenación de Don Mario como Obispo en la Catedral, aunque este año no nos tocó realizar ningún trabajo, a pesar de que nuestro Hermano Abad, dado que nadie se lo solicitaba, ofreció una vez más los servicios de cuantos cofrades fueran necesarios para esta ceremonia a Don Luis Maria Loyo, el Párroco de la Catedral. El contestó que ya tenía todo cerrado, pero agradeció en dos ocasiones nuestro ofrecimiento.

Posteriormente, en conversación con Koldo Mikel Otaola, de la Santa Vera Cruz, que era quien coordinaba el acto, supimos que en esta ocasión habían decidido alternar cofradías para ayudar, pues de lo contrario siempre son los mismos. Nos pareció bien, por lo que asistimos como tantos y tantos fieles de Bizkaia a unirnos físicamente al nuevo Obispo Bilbaino, nacido en Gernika.

Otros asistimos también a su primer acto oficial, la Hora Santa que se celebraba en la Santa y Real Casa de Misericordia dentro del Programa de Actos de las III Jornadas de Católicos y Vida Pública.

Asimismo, tuvimos también ocasión de escucharle en su primera misa solemne, en la Catedral de Bilbao, el pasado 20 de Abril. En todas estas ceremonias, estábamos como fieles de a pie, como también lo hicimos en Begoña. Aunque éramos muchos los que acudimos a la Basílica el 27 de Abril, siguiendo las instrucciones del Rector, no lo hicimos corporativamente, y por tanto no llevamos la medalla de la Hermandad. “No era este el momento”.

En cualquier caso, de todo lo oído a Don Mario hay varias cosas que señalar en general y para todos. Don Mario nos habla, antes, durante y después de cada ceremonia, de Dios. Nos anima a rezar por todo. Es un hombre bueno y cercano que ha venido a morir con nosotros, a entregarse del todo.

Destacaría que en tres de esos encuentros se ha referido a la muerte. En un caso refiriéndose al significado de “cementerio”, que en griego significa lugar de descanso, como un nombre atrayente que recoge la realidad de nuestra fe, frente al de “necrópolis”, que significa ciudad de los muertos, algo vacío y terminal, y que por eso no le gustaba nada. Qué bonito.

En otros dos casos nos ha hablado de unas palabras del Papa Benedicto, cuando aún era cardenal y celebraba un funeral, señalando que cuando morimos no empezamos otra vida, sino que es la misma, que nuestra vida empezó cuando fuimos concebidos.

La otra, la pronunció en Begoña, y nos dijo, hay que recordar que ese día se celebraba la Pascua de los Enfermos, que escuchando un Pregón oyó como el ponente relataba con energía una ficción en que un fiel se dirigía a Jesucristo y le decía “dime cuánto me quieres”, y que Jesús, en silencio, se subió a la cruz y se dejó coser con clavos.

Al terminar el último de estos encuentros, tras la Misa del pasado Domingo en Begoña, estando de la tertulia en el exterior, salió Don Mario y se encontró con nuestro Hermano Abad, nuestra Hermana Vicaria de Penitencia, Estefanía, cofrade y madre de Iñaki Aguirregoitia, la tía de Oinatz y Egoitz Álvarez, Angelita y nuestro Hermano Emérito y anterior Hermano Abad Javier Diago. Del escaso tiempo en que intercambiamos palabras hay que subrayar dos ideas:

La primera, es que tenemos que poner los medios para que se acerquen jóvenes a nuestra Hermandad. La segunda fue una respuesta a la frase “es que al joven de hoy le cuesta comprometerse”, replicando “es que hay que salir a pescar, pero ahora no es tiempo de pescar con redes, sino tiempo de pescar con caña, uno a uno”.

Creo que hemos hablado numerosas veces de ello en la Hermandad. Hay que ir uno a uno, conociéndose y tratándose, y hacer también que el ambiente de la Cofradía sea tan fenomenal que cuando un cofrade traiga a alguien, tenga serias ganas de quedarse con nosotros como otro cofrade más.