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UN AÑO MÁS DECENAS DE MILES DE PERSONAS FESTEJÓ A SU PATRONA LA VIRGEN DE BEGOÑA

 

11 de Octubre de 2007

La mañana se inició con la diana de los txistularis en el barrio de Begoña. Nos levantamos y ya, los vecinos muy obedientes a nuestra solicitud se pusieron el pañuelo, el de otros años, porque los de esta edición habían salido por millares a los colegios que acudirían con sus niños y niñas a la Romería.

Desde las 8 de la mañana un innumerable grupo de romeros acudía a la cita con la Amatxu. Allí se encontraron con las rosquilleras, las txoznas de talo con chorizo, la Churrería que este año se incorporaba, y veían como se instalaban los hinchables, las casetas de información y las mesas para los dibujos de los niños.

Este año nos quedamos cortos con las mesas y, al mediodía, los niños se agolpaban por todas las esquinas para pintar un dibujo a la Amatxu del Cielo.

Toda la mañana se respiró un gran ambiente festivo, con un olor entrañable a cristiandad. Era un ambiente sano y cordial.

Se iban repartiendo chocolatinas y pañuelos morados y el público se divertía viendo los juegos de los niños, tomando el aperitivo o escuchando el puntualísimo Concierto de la Banda Municipal de Bilbao.

Durante toda la mañana los romeros que acudieron a Begoña, animaban a cuantos cofrades se encontraban por la pena que aún sentíamos de no haber podido salir a las calles de Bilbao con la Imagen Peregrina de Nuestra Señora. No obstante se seguían recibiendo donaciones, muchas de ellas de más de treinta euros, que eran acreedoras de un regalo conmemorativo que ha realizado la cofradía para los benefactores que superen esta cantidad.

La nota mayúscula de la mañana la constituyeron la enorme cantidad de niños que habían acudido a Begoña con sus profes, maisus y andereños.

A continuación hubo un Almuerzo de Hermandad en el que personas representativas de las Instituciones, así como de otros muchos colectivos, se reunieron alrededor de la mesa. Presidía el acto el Hermano Abad de la Cofradía, quien una vez más recordó que iban transcurriendo etapas y que esta era su última Romería como Hermano Abad, una vez completados sus dos ejercicios reglamentarios. Pero entre los invitados destacaba sobre todos la figura de Txema Soria, conocido periodista de El Correo, que era el Romero de Honor de esta edición de la Romería.

Así quedaron las cosas para la tarde. Si la mañana en Begoña estos días lectivos y de trabajo están llenas, no hay ni que pensar en la innumerable cantidad de personas que suben a la tarde hasta colapsar por completo los ascensores, los autobuses, vamos todo.

Así a las cinco y media se inició la Exhibición de Herri Kirolak (Deporte Rural) en la Plaza Juan XXIII. Extraordinaria una vez más. Finalizada, el público se dirigió al Parking, donde una gran multitud se agolpaba para ver la actuación del Elai ALAI. Una vez más extraordinaria.

 

A las ocho menos cuarto ya se reunían en la Plaza de Arriaga los grupos de danza, los trikitilaris, Bertoko, la Fanfarre Sama Siku, los txistularis y numeroso público que iba a subir a Begoña en un tono absolutamente festivo, todo ello en honor de la Virgen.

 

El Casco Viejo estaba a reventar. Quienes hemos vivido desde niños en el Casco Viejo, hemos visto cómo desde que se organiza la Romería el Casco Viejo se convierte en un lugar de encuentro de los que suben, de los que bajan, de los que van a la fiesta de los txikiteros, junto a la hornacina que tiene nuestra Patrona en el edificio de la Bolsa de la Calle Santa Maria.

De entre esa multitud, arrancó la romería por la Calle Bidebarrieta a las 8 en punto, e inició el camino a Begoña. La Romería, a diferencia de la Procesión de Antorchas, sí sube por las Calzadas de Mallona. Hacia la mitad hubo una parada para que todos pudiéramos escuchar un alegre bailable de la Fanfarre, y luego a seguir.

 

Con tranquilidad y algo de sudor, la multitud se acercaba al espacio festivo, viéndose al fondo las luces de los puestos que ya estaban encendidas. Allí, numeroso público esperaba a los romeros, rodeando a los gigantes y a los gaiteros, que una vez acabadas las escaleras recorrerían los últimos metros y se mantendrían durante la noche haciendo las delicias de mayores y pequeños. Presididos por el Guión de la Hermandad entramos, al acabar la misa de 8, en la Basílica. Esta entrada se hizo con la solemnidad que precisa el acto. El Cortejo se terminaba con una amplísima representación municipal, con representantes de las cofradías y de instituciones de carácter social, y con el estandarte de la Virgen de Begoña, flanqueado por los mahatzorris.

El Rector del Santuario inició la monición de la Misa de 9.00 de la noche, la última, que sería presidida por D. Karmelo Etxenagusia, Obispo Auxiliar de Bilbao, con unas palabras de agradecimiento a la Hermandad Penitencial de Begoña: “Todo lo que veis hoy es el resultado del esfuerzo y la propaganda que ha hecho de este día la Hermandad Penitencial de Begoña estos doce años…”

Así, se inició la Misa. Acompañó la Coral San Antonio de Iralabarri, y el comentario generalizado era en tono de pregunta y en voz baja ¿Quiénes son estos? Realmente todos quedaron admirados por el Coro, de forma especial por la fabulosa interpretación del Ave Maria de Tolga en el Ofertorio.

 

Después de la comunión, salió al púlpito Txema Soria. Su discurso conmovió enormemente a todos los que nos encontrábamos allí. Él recordó a su padre, y el milagro, al menos así pensamos muchos que podría denominarse el suceso, que la Virgen había hecho en su familia. Verdaderamente, aunque él se reconoció como una persona de poca fe, nos dejó a todos atónitos, porque vimos en él todo lo contrario.

Luego finalizó la Misa como siempre, con la Salve Popular a dos voces, fantástica. Después, en el exterior, la atronadora traca de Astondoa en honor de la Virgen y la recogida de enseres.

Una vez más: un gran día para la Hermandad, un gran día para Bilbao, un gran día para Bizkaia. El día de la Amatxu de todos.