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MEMORIA DE LA ROMERÍA DE BEGOÑA 2008

 

Más pronto que nunca se montó el Área de Animación Infantil. Y eso que éramos muchos los que no habíamos descansado más que unas pocas horas y todavía rumiábamos los extraordinarios momentos vividos en la tarde-noche de la víspera de la festividad de Nuestra Señora de Begoña.

Nuestro Gabinete de Información no se había andado por las ramas y había lanzado a los medios de comunicación una cifra que parecía inalcanzable: 150.000 peregrinos. Parecía, al ver a tanto cofrade por allí tan temprano, que para alcanzar esa cifra era necesario que estuviéramos en guardia desde muy pronto.

Sin embargo, ya eran miles los que se había acercado a la Basílica en la mañana del día 10, cientos de niñas y niños llevados por los colegios, y lo mismo por la tarde, a visitar a la Virgen en la víspera, para evitar las aglomeraciones habituales ya en este día 11.

Esa mañana del día 11 pronto empezó a llenarse la Basílica y ya en la misa de las nueve estaba a reventar. La cosa empezaba fenomenal. Todos estábamos expectantes ante la novedad de que la Romería se celebrara en sábado.

Todo parecía pronosticar que se batirían todos los records conseguidos año a año en las XII ediciones anteriores.

 

LA MAÑANA DE LOS NIÑOS

Desde luego que triunfaron las chocolatinas que se pusieron en la calle este año ¡y de qué manera!. Eran diferentes a las de años anteriores, o quizá eran más niños y niñas, o no se sabe por qué, el caso es que no habíamos llegado a las dos del mediodía y mirábamos las cajas y temíamos que aunque fueron 10.000 como en ediciones anteriores, no íbamos a pasar de media tarde para quedarnos sin ellas.

También los pañuelos se repartían sin descanso. Hay que decir que muchos lo traían de años anteriores, sabedores de que de esa manera quedarían suficientes para todas las romeras y romeros que subieran a la Colina de Artagan por primera vez.

      

La mañana transcurrió sin aglomeraciones en el entorno festivo. Los talonarios de lotería de Navidad se repartían sin descanso. Y los txistularis comenzaron su Kalejira por las calles de Begoña y su visita a las residencias de ancianos.

 

MAÑANA DE CONCIERTOS Y HERRI KIROLAK

A las 11 de la mañana, ya estaba preparada la Banda “Maria Santísima de la Esperanza” para comenzar su concierto en la Plaza Juan XXIII. Esto era una novedad y a pesar de que fue difundido ampliamente por los medios de comunicación, la Plaza Juan XXIII presentaba un aspecto semivacío. Sin embargo, aunque al principio solo se hacían presentes los dirigentes de las Cofradías de la Esperanza, de la Virgen de San Lorenzo y de la propia Hermandad de Begoña, además de algunos miembros de las Bandas de las Cofradías bilbaínas, pronto se fueron sentando personas de todo tipo y muchos niños atraídos por el sonido peculiar de esta banda.

          

La primera parte del concierto recogió diferentes piezas con antecedentes en nuestro País Vasco, y en la segunda parte se hizo un recorrido por las marchas más clásicas e históricas, buscando en todo momento que el sonido más festivo de la Banda fuera acorde con la propia celebración. El ambiente se fue calentando y poco a poco el auditorio se fue llenando.

El final del concierto reunió al director de la Banda de la Esperanza con el Subdirector de la Banda de Bilbao, quien le felicitó por la interpretación tan extraordinaria que había hecho de las marchas procesionales.

Posteriormente, la banda cordobesa fue sustituida por la Banda Municipal de Bilbao. Ya eran las doce del mediodía y aquello presentaba un gran lleno. Comenzaron a sonar, una tras otra piezas que en tono festivo no hacían más que ensalzar los momentos que los romeros llegados a Begoña iban viviendo.

Así es el mediodía de la Romería: la iglesia llena hasta los topes, en oración y clamor con los cantos y rezos de los fieles, los puestos de rosquillas, y las txosnas con talo y chorizo, y la Churrería. Las casetas de la Hermandad informando, vendiendo lotería y diferentes objetos y recuerdos; en el Parking los niños y niñas jugando y dibujando y pintando su regalo a la Virgen de Begoña; en el Parking, después de los conciertos, el Herri Kirolak.

 

Cultura, Tradición y Folklore se ponen al servicio de la Religión. Es toda una fiesta, que podría haberse celebrado hace siglos y, salvando algunos coches, nos parecería que estábamos mostrando nuestro amor profundo a la Amatxu de la misma manera que entonces.

En ese ambiente excepcional tuvo lugar un encuentro informal entre el Alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que iba acompañado por su Jefa de Gabinete Begoña Ibargüen, y nuestro Hermano Abad, que aprovechó ese momento para presentarle a los cofrades venidos de Córdoba y de Valladolid.

El Alcalde estuvo muy amable y manifestó su gran amistad con el Alcalde de Valladolid, ya que se habían conocido siendo ambos Consejeros de Sanidad y ahora también coincidían con Regidores de Capitales de la Provincia.

 

TIEMPO PARA VIVIR LA HERMANDAD

A las dos del mediodía decidimos hacer un parón, pero se retrasó hasta las 3. No cabe duda que era tan bueno el ambiente que la gente estaba a gusto, por lo que mantuvimos todo en pleno funcionamiento hasta esa hora.

A las tres se despedía la Banda de María Santísima de la Esperanza. Después de su concierto habían realizado una visita al Museo de Pasos de Semana Santa, que se abrió especialmente para ellos, y viajaron en tranvía al Guggenheim, teniendo menos tiempo para visitarlo.

A la misma hora, en los locales parroquiales de la Parroquia de la Santa Cruz era tiempo para el Almuerzo de Hermandad. Allí nos reunimos todos los voluntarios y también estuvieron con nosotros los representantes de la Cofradía de Nuestra Señora de San Lorenzo de Valladolid. El Almuerzo y la tertulia sirvieron para contar apresuradamente, envueltas en la emoción, las anécdotas, abundantes, de la mañana.

Parecía que, si el tiempo se mantenía así, batiríamos todos los records de peregrinos. Se avecinaba una tarde repleta de gente. Así llegamos a las casetas informativas y al poco comenzó el alarde del Elai Alai de Portugalete. Impresionante una vez más. El público observaba y aplaudía cada una de sus interpretaciones.

 

POR LA TARDE MÁS FOLKLORE Y MÁS ORACION

Sin embargo, a las 19.30 iba a salir de la Plaza de Arriaga la Romería. Ya desde antes se hacían presentes las Fanfarres Sama Siku y Ardoa Barrura, el Erreka Ortu Euskal Dantza Taldea, las trikititxas de Bertoko y la Banda de Txistularis dirigida por Mikel Bilbao.

Todo ello formaba un Cortejo que terminaba en el estandarte de la Virgen de Begoña y la representación de la Federación de Tenis, las Cofradías Penitenciales de los Cruzados Eucaristicos, la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Santa Vera Cruz y la Cofradía de Nuestra Señora de la Merced, todas ellas de Bilbao, pero se completaban con la Archicofradía de Santa Maria del Puerto de Santoña, la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca de Vitoria Gasteiz y la Cofradía de Nuestra Señora de San Lorenzo de Valladolid.

 

JAVIER OTXOA PALACIOS, ROMERO DE HONOR

Con ellos iba nuestro flamante Romero de Honor, el extraordinario ciclista Javier Otxoa Palacios, al que acompañaba su madre Maria. Y también, en representación de nuestro Alcalde, acudió el Concejal Ibon Areso.

La plaza de Arriaga estaba llena, pero el cielo que aparecía muy oscuro y un aire fresco inesperado hicieron que saltaran las alarmas: podía llover.

    

    

La subida se inició con un retraso de 15 minutos. Lo pidió la Policía Municipal porque antes que nosotros habían salido una manifestación y, para mayor seguridad, les pareció que este retraso era recomendable... Así iniciamos el recorrido. Cuando llegamos a la Plaza Miguel de Unamuno el Erreka Ortu se animaba a bailar, una vez más. Todo iba bien y a esa altura el retraso se había recuperado, cuando empezaron a caer unas gotas.

          

 

El enorme gentío que subía en romería, viendo que estaban todavía al comienzo de las Calzadas y que aquello tenía traza de continuar, fue menguando. Sin embargo, al Vicario no le pareció que la lluvia era suficientemente fuerte como para suspender la subida. A mitad de las Calzadas de Mallona se hizo un descanso, cuando en realidad estaban previstos tres, pero pareció que era prudente salvar las Calzadas cuanto antes, no fuera a arreciar la lluvia y, si ello ocurría, no habría donde guarecerse.

Pero finalmente llegamos. No estaban los Gigantes, como se había previsto. Nos dijeron que ante la lluvia habían decidido guardarlos en los soportales de la Basílica, así que el cortejo se dirigió directamente al templo. El estandarte se paró a unos metros de la entrada y tras él los centenares de romeros que habían vencido su temor a la lluvia. La iglesia tardó en vaciarse; estaba a reventar.

Por fin y como estaba previsto a las 20.50 entrábamos en el templo. La iglesia se volvió a llenar hasta los topes. El Rector dio la Bienvenida a los romeros y dio la palabra a Nuestro Abad, que sería quien presentaría al nuevo Romero de Honor:  “Muchas veces oímos con tristeza que personajes de la vida social tan queridos y respetados por nosotros como auténticos profesionales hablan de valores que chocan con el mensaje de Jesucristo… Los cristianos también tenemos nuestros líderes en la sociedad, ellos son nuestro altavoz de los valores cristianos, del trabajo, el esfuerzo, la confianza,…, pero sobre todo la fe”, “En Pekín te pusieron dos medallas, pero ahora nosotros te colocamos otra, esta es la de la Virgen, que la lleves en el pecho y que la muestres a los demás”

La ovación fue tremenda. Nunca habíamos oído aplaudir con tanto entusiasmo en Begoña mientras que nuestro Hermano Abad colocaba la medalla a Javier, le daba un abrazo y él se dirigía al micrófono para hablar. Javier manifestó su alegría por el reconocimiento de la Hermandad y de los fieles, se dirigió  a la Virgen en nombre de los discapacitados y aceptó muy contento el encargo de difundir los valores de Cristo en la sociedad.

A continuación tuvo lugar la Misa. En lugar principal se encontraban apilados los dibujos de los niños. El Coro de Murgia acompañaba la ceremonia. Los tonos eran muy bien seguidos por el pueblo, participando así muy activamente en la misa.

En el exterior el ambiente era tremendo. Aunque la lluvia había retraído a cientos de romeros, los varios miles que estaban allí seguían disfrutando de la fiesta, que se extendía por todo el recinto. Esa romería popular esperaba nuestra salida de Misa.

Así fue. Salimos y todo estaba preparado para la traca de honor a la Virgen de Begoña que lanzaría Astondoa. Y así terminó esa gran jornada.