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LA PRESENCIA DE COFRADÍAS HIZO QUE LOS ACTOS DE LA VIRGEN DE BEGOÑA TUVIERAN EL SABOR DE LA UNIDAD

 

No es momento de, como vulgarmente se dice, “hacer sangre” de las ausencias sonadas (sonadas porque fueron muy comentadas) de algunas cofradías bilbaínas en los actos que tuvieron lugar el día 10 y 11 de octubre, organizados por la Hermandad de Begoña. Aunque no queremos ver a nadie en un acto cofrade por mero compromiso, sino con amor y deseo de acogida, causaron enorme disgusto en el Consejo de la Hermandad de Begoña las ausencias inexplicadas e inexplicables de algunas personas en las jornadas que celebró esta nuestra Cofradía en honor de nuestra Señora de Begoña.

No hay duda de que la Hermandad de Begoña procura acudir, cada año desde su reorganización hace algo más de doce años, a cada acto de cada una de las Cofradías bilbaínas a la que es invitada, en la mayoría de los casos con varios de sus miembros. Precisamente por ello, ve con sorpresa y tristeza que no es correspondida, particularmente en actos de singular importancia como el que se ha desarrollado el pasado fin de semana del 10 y 11 de octubre, cuya importancia excede además, con mucho, el ámbito meramente cofrade.

Quienes quieran ver la Romería de Begoña como un mero acto folclórico demuestran su absoluta ignorancia sobre lo que es la religiosidad popular. Deberían saber que la Romería de Begoña es una gran fiesta en honor de la Patrona de Bizkaia, organizada por nuestra Cofradía Penitencial, que tiene entre sus objetos estatutarios fundacionales, escritos y aprobados por el Obispo de Vitoria D. Carmelo Ballester en 1947, el fomento de la devoción a la Virgen de Begoña su Celestial Patrona, además de nuestro cometido penitencial.

Nos parece absolutamente inexplicable que instituciones que comparten con la Hermandad de Begoña la entrega de su tiempo, su esfuerzo y su trabajo por fomentar, especialmente en la calle, el culto y la devoción a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre, no aparezcan nunca en estos actos de singular relevancia. Su ausencia, año tras año, sin mediar nunca explicación alguna, es para esta Hermandad de Begoña motivo de renovado disgusto.

Dicho esto, desde estas líneas hay que subrayar que nuestra Hermandad se sintió acogida los dos días por aquellos que sí acudieron. Ellos saben mejor que nadie, que todo el despliegue que nuestra Hermandad realiza en Begoña, bajo la propia responsabilidad económica de nuestra Cofradía y con un importante coste para ella, que este año se acerque posiblemente a los 9.000 euros de déficit, encuentra la compensación de decenas de miles de personas que sí entienden esta fiesta y estos actos, aún no siendo cofrades, y también el de muchos cofrades de otras hermandades y cofradías bilbaínas que ven y nos manifiestan, con enorme disgusto, que año tras año su cofradía no está debidamente representada.

Ahora bien, el día 10 de octubre, por no nombrar a unos y dejar de nombrar a otros de los de Bilbao, cito tan solo a los que se han desplazado desde fuera, agradeciendo de corazón a las que nos acompañaron de Bilbao. Así, las representaciones de la Cofradía de Maria Santísima de la Esperanza de Córdoba, que acudió con 8 miembros de su Junta Directiva; Cofradía de Nuestra Señora de San Lorenzo, Patrona de Valladolid, que así mismo acudió con otros tantos miembros; y la Archicofradía de Santa Maria del Puerto, Patrona de Santoña, que acudió con dos miembros. Y el día 11, además de estas Cofradías, pudimos contar cuatro miembros más de la Cofradía Cántabra y con la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca, Patrona de Vitoria Gasteiz, que acudió con dos miembros.

Nosotros, por nuestra parte, acudimos a sus actos, los de las cofradías de advocaciones patronales de la Virgen, siempre que podemos. En ellos hay momentos para la fiesta, momentos para la procesión y momentos para la oración. Podemos deciros, que siendo más distantes geográficamente, nos anima mucho el sentir que manifiestan su correspondencia y entienden perfectamente que estos actos de Begoña mantendrán el espíritu que tienen en la actualidad, es decir, subrayar la centralidad y dar el protagonismo que merece a la Virgen de Begoña y, por Ella, a Nuestro Señor Jesucristo, bajo la figura del Niño que se sienta en su rodilla, siempre y cuando la organización de los mismos esté tutelada por la Cofradía y ésta se someta a las orientaciones y sugerencias de la autoridad eclesiástica a todos los niveles.

Sin embargo, para ello es necesario también que las cofradías tomen nota de esta fecha para futuras ediciones y que, olvidándonos del pasado, se hagan uno con nosotros, como debe ser, y manifiesten claramente que ellas también son instituciones de religiosidad popular y que, por ese motivo y por la lamentable escasez de cofradías en nuestra ciudad, se muestran cuando son invitadas de corazón, como lo es en este caso. Por eso se siente un enorme dolor cuando no sólo no se hacen presentes, sino que ni siquiera se dan por aludidas o, al menos, se disculpan protocolariamente.