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AUNQUE LA LLUVIA CAUSÓ LA SUSPENSIÓN DE CUATRO PROCESIONES,  ACUDIERON A LAS MISMAS DECENAS DE MILES DE ESPECTADORES, ENTRE LOS QUE SE CONTABAN MULTITUD DE TURISTAS, GENTES VENIDAS DE LOS ALREDEDORES E INMIGRANTES, QUE CADA VEZ MÁS SE VAN INCORPORANDO A LA MANERA DE ENTENDER LA SEMANA SANTA QUE TIENEN LOS BILBAINOS.

 

El Obispo de Bilbao y Presidente de la Conferencia Episcopal, Don Ricardo Blázquez, puso fin a los cortejos procesionales que se han desarrollado con gran éxito durante esta Semana Santa en Bilbao. Por segundo año consecutivo, la imagen de Nuestro Padre Jesús del Amor se quedó sin salir. La causa fue la misma que en 2006.

Efectivamente, la lluvia volvió a aparecer nada más iniciarse la Procesión del Sábado Santo, y nuevamente la imagen que representa a Jesucristo resucitado volvió a mojarse. El hecho de que en ese estado no puede tocarse, unido a que para su aparición en la procesión del Domingo de Resurrección era necesario realizar diferentes operaciones con la talla y trasladarla al Casco Viejo bajo la incesante lluvia, llevó a la Cofradía Penitencial del Apóstol Santiago a decidir suspender su presencia en la Procesión del Domingo con la que se pondría fin a la Semana Santa Bilbaína.

Sin embargo, la imagen de Santa Maria Magdalena que fue portada por cofrades de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue procesionada como estaba previsto.

A pesar de esta incidencia, las cofradías bilbaínas están satisfechas. Es cierto que se ha notado un descenso de cofrades en las representaciones que acuden a las diferentes procesiones, pero, por el contrario, se ha producido un aumento notable en el número de cofrades que cada Cofradía pone en la calle cuando organiza su respectiva procesión. De esta manera, los más de 2.000 cofrades que han salido a las calles de Bilbao, en su gran mayoría jóvenes y niños, evidencian la buena salud que viven las cofradías.

Con ello se confirma la tendencia de los últimos años, en que el cofrade bilbaíno se ha hecho mucho más selectivo, llegando a hacer un “plan de procesiones”. Así, elige las procesiones a las que acude, dejando atrás la ley del “todos a todas” que se impuso en los años setenta ante el fuerte declive de las cofradías y ante la necesidad de acumular un número suficiente de penitentes en las 8 procesiones que salían entonces. Hoy en día son 13 las procesiones que pueblan las calles de Bilbao en Semana Santa, es decir, seis procesiones más que en aquella década, por lo que son pocos los que tienen las fuerzas suficientes para participar en todas ellas.

PÚBLICO

No obstante, llamaron la atención del público las nutridas representaciones que de cada cofradía acudieron a las procesiones más importantes, de tal manera que el Viernes Santo, por ejemplo, permitieron superar ampliamente los 1.000 penitentes.

En cuanto al público, las procesiones más concurridas volvieron a ser las del Borriquito y el Nazareno, que fueron vistas por más de 15.000 personas cada una, y la del Jueves Santo, que superó los 35.000 espectadores, y la del Viernes Santo que acumuló en su recorrido más de 40.000. En general, todas las demás procesiones experimentaron un importante y satisfactorio aumento de público.

Así, un Bilbao aparentemente vacío por vacaciones acogió en sus procesiones a miles de turistas y ciudadanos procedentes de todos los pueblos de Vizcaya, haciendo insuficientes el número de folletos explicativos que se habían editado con el programa de las procesiones.

SUSPENSIÓN DE TRES PROCESIONES

Además de la Procesión del Sábado Santo, el Viernes de Dolores, con la procesión de Nuestra Señora de los Dolores, el Martes Santo, con la Procesión de Nuestra Señora de la Piedad, y el Miércoles Santo, con la procesión de Nuestra Señora de la Soledad, hubieron de suspenderse por las condiciones climáticas adversas. La Cofradía de la Vera Cruz, empeñada en procesionar el Miércoles Santo, a pesar de la granizada que cayó cuando la Cruz de Guía se adentraba en la Carrera de Santiago, decidió reintroducir a los penitentes en los Santos Juanes, y realizar un nuevo intento de salida diez minutos más tarde.

Sin embargo, la insistente lluvia terminó por provocar la suspensión definitiva al poco tiempo, sin que ninguno de los pasos llegara a salir al exterior.

LA MÚSICA

Las nueve cofradías bilbaínas llevaron a las calles sus respectivas bandas de cornetas y tambores, formadas por penitentes. A ellas  se incorporaron la banda de Orduña en la procesión del Sábado de Pasión, la Banda de Cornetas y Tambores Padre Nuestro de Palencia, que acompañó a la Virgen de la Caridad en la procesión del Domingo de Ramos por la tarde en el Barrio de Begoña, y la Banda Municipal de Bilbao, que lo hizo en  las procesiones de Jueves Santo y Viernes Santo, acompañando en esta última a la imagen del Cristo de la Villa.

La Hermandad de Begoña salió este año con una banda de clarines, al igual que lo hacen las cofradías de la Merced y de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, siendo este hecho de carácter coyuntural, con el fin de superar el descenso del número de músicos que ha experimentado en los últimos años. Sin embargo, con la llegada de nuevos miembros, espera recuperar en breve la mayor variedad musical que supone una banda de cornetas y tambores.

Los repertorios más amplios de marchas procesionales correspondieron las bandas de cornetas y tambores del Apóstol Santiago, del Nazareno, de la Santa Eucaristía y de la Vera Cruz. Siendo a juicio de los expertos la Banda del Apóstol Santiago la que ha conseguido este año una mayor calidad y brillantez, además de acometer un repertorio mucho más amplio que en anteriores ediciones.

EL PÚBLICO DE BILBAO ROMPIÓ EL PROTOCOLARIO SILENCIO DE LAS PROCESIONES BILBAINAS Y APLAUDIÓ CON ENTUSIASMO EL TRABAJO DE LOS CARGADORES DE LOS PASOS

Está siendo difícil asentar las cuadrillas de cargadores. Ciertamente el Viernes de Dolores y el Miércoles Santo la persistente lluvia impidió la salida de, respectivamente, el Jesús de la Pasión y Nuestra Señora de la Soledad portadas al hombro, como era habitual en las últimas ediciones de la Semana Santa Bilbaína. No obstante el Jesús de la Pasión, que desde su bendición hace cuatro años siempre ha procesionado cargado al hombro por una cuadrilla mixta, y que ya el año pasado requirió la ayuda de cargadores de la Hermandad de Begoña para salir el Viernes de Dolores, y que lo hizo con múltiples dificultades el Viernes Santo, finalmente este año ha completado una sólida cuadrilla mixta con 18 hermanos y hermanas de la Cofradía. Aunque faltaban únicamente 4 para que el paso se llevara conforme a lo previsto, los cargadores llegaron puntualmente a la Plaza Moyúa.

También la Hermandad de Begoña tuvo dificultades la tarde del Domingo de Ramos, aunque consiguió una cuadrilla mixta de 30 cargadores, que portaron el paso de Nuestra Señora de la Caridad. La cofradía decidió, con dolor y tras una valoración de numerosos pros y contras, no procesionar el Santo Cristo de la Humildad, pues ello habría supuesto hacerlo con 20 cargadores para el paso de la Virgen y con 10 para el del Cristo, corriéndose entonces el peligro de no poder completar el difícil recorrido que tiene su camino penitencial.

Por este motivo, no obstante, se decidió sacar el Santo Cristo en el regreso de la Virgen de la Caridad, haciendo un emocionante encuentro entre ambas imágenes, en el atrio de la Parroquia de la Cruz de Mallona.

Sin embargo, para el Viernes Santo la Hermandad de Begoña consiguió los 30 cargadores, cuadrilla mixta formada por hombres y mujeres, que portaron el Santo Cristo en la Procesión del Santo Entierro entre los aplausos del público a lo largo de toda la Gran Vía, hecho que el año pasado se produjo ocasionalmente, y que en esta edición ha sido un clamor.

Los cargadores bilbaínos van adquiriendo gran pericia en este trabajo penitencial y se observa una mayor conjunción en sus movimientos, esfuerzo apreciado por el público que con su aplauso respalda esta novedad de los últimos años en los desfiles. También han tenido que adecuarse las filas de la cofradía para evitar provocar retrasos al resto de pasos procesionales, que lo hacen con ruedas, lo que se ha hecho sin provocar apenas paradas.

EL CASCO VIEJO  FAVORECE LA BRILLANTEZ DE LAS PROCESIONES DEL JUEVES Y VIERNES SANTO.

Ya nadie pone en duda la mayor brillantez y espectacularidad de las procesiones por calles como Tendería, Plazuela de Santiago  y Bidebarrieta. No obstante, hay que resaltar la especial dificultad que tuvieron los jefes de paso para realizar maniobras en el Casco Viejo, por la multitud que se agolpaba en la calle, el enorme volumen y altura de algunos pasos y el hecho de ser portados a ruedas. En cambio, no tuvieron ese problema los pasos más pequeños y los que fueron portados al hombro.

CONSOLIDACION DE LA SEMANA SANTA

Es palpable la consolidación de la Semana Santa Bilbaína. El cuidado que están poniendo los cofrades en sus atuendos penitenciales y el enorme esfuerzo desarrollado por las cofradías en la actualización y restauración de su patrimonio hacen que su puesta en escena en las procesiones deje patente que se ha superado de largo el bache de las décadas de los setenta y ochenta, primero con el importante aumento de penitentes experimentado a principios de los años noventa, pero sobre todo por la consolidación de los mismos que se está consiguiendo en este principio de siglo tan positivo para los cortejos bilbaínos.