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LA HERMANDAD ACOGIÓ CON ENTUSIASMO A LA  EXPEDICIÓN DE LA COFRADÍA DE HUMILDAD DE CÁDIZ

 

Era jueves, 26 de febrero, y cuatro coches conducidos por Roberto Fernández, Sergio Martín, Jesús Isasi y Lourdes Zabala, además de otro vehículo que conducía un familiar de Ramón Doménech, uno de los expedicionarios, esperaban a los miembros de la Delegación que venía de nuestra Cofradía hermana de Cádiz. Estaba presidida por el propio Hermano Mayor de la Cofradía, José Luis Cañizar Ibáñez.

A partir de ese momento, sin prisa pero sin pausa, se fue desarrollando el programa que habíamos preparado para que conocieran mejor lo que tenemos por aquí, nuestra lucha por hacer vivir la Semana Santa y la Cuaresma y el resto del año lo más cerca posible de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre.

Así, el mismo día de la llegada asistimos a la bendición de la saya de la Virgen de la Caridad, ornamento realizado por ellos mismos y donado a nuestra Hermandad. La Virgen había sido vestida convenientemente por Jaime Zaragoza Ibáñez, que había llegado el día anterior para esta tarea y que al mediodía había explicado técnicas para a vestir nuestra imagen a nuestras aspirantes a vestidoras, Mari Carmen Marín y Zulema Rodríguez, así como a Aintzane Múgica, secretaria de la Vera Cruz de Bermeo, que también se encarga de vestir a la Dolorosa que sale en procesión cada Viernes Santo.

Después de la Misa, tuvimos una cena a base de cazuelitas y raciones en el Iruña y luego a descansar, porque el programa para el jueves era muy intenso.

Así sucedió. El jueves a las 9.30 salimos del Hotel Avenida en autobús hacia Gernika. Allí fuimos cofrades gaditanos y bilbainos. Al frente, los dos hermanos presidentes, nuestro Hermano Abad, Joseba Rodríguez, y el Hermano Mayor de Humildad y Paciencia, José Luis Cañizar.

   

En la Casa de Juntas de Gernika nos esperaba Jesús Isasi, juntero y hermano, quien realizó una breve presentación en el Parlamento y explicó algunas curiosidades sobre el comportamiento en las sesiones. Allí entregó a nuestros amigos y hermanos de Cádiz un recuerdo de la Presidenta, quien no pudo asistir por encontrarse con complicaciones de agenda. A continuación, una guía procedió a explicar la ornamentación, historia y sentido de todo el edificio y de sus diferentes elementos.

Desde allí nos dirigimos a Bermeo, lugar en que nos esperaba Luís Arbulu, nuestro Hermano Mayor del grupo 9. Allí dimos una vuelta por la Villa, que compitió en importancia con Bilbao hace algo más de un siglo, y visitamos la iglesia de Santa Eufemia, donde hay un enorme cuadro de la Virgen de Begoña, conmemorativo de su Coronación Canónica, y posteriormente nos dirigimos al Museo del Pescador, en el Torrontero.

   

Visitamos el museo y, sin descanso, nos dirigimos a la iglesia de Santa Maria. El templo, con una enorme bóveda, no tiene ninguna columna que dificulte la visión. Allí vimos un Cristo con la Cruz a Cuestas, un Santo Sepulcro y una Piedad, que procesionan cada Semana Santa en Bermeo. Hay que destacar que la Vera Cruz de Bermeo cumplirá el año que viene 450 años de historia.

Acto seguido fuimos a tomar un almuerzo a base de deliciosos y variados pintxos y de allí fuimos a la fábrica de Zallo, donde nuestros visitantes pudieron adquirir latas de antxoas y de bonito de primerísima calidad.

Llegamos a Bilbao con tiempo para cambiarnos y presenciar el Miserere, que, a propósito, llamó la atención de nuestros amigos por la enorme calidad de la Coral que contratamos para este año y la belleza de las obras interpretadas y del acto en su conjunto.

Terminamos el viernes con una cena a base de raciones para compartir en la cafetería del Hotel Avenida, y poco después a descansar, que el sábado también iba a estar muy completo.

Así fue de nuevo. Comenzamos desayunando en la Exquisita en la calle Tendería y de ahí nos dirigimos al Museo de Pasos de Semana Santa. Una vez más hay que señalar que quedaron muy impresionados por el museo. Esto nos ha ocurrido una y otra vez, cada vez que hemos llevado a hacer esta visita a nuestros invitados. Es más, es una visita obligada para todo cofrade de Bilbao.

Del Museo de Pasos de Semana Santa nos dirigimos al Museo Diocesano de Arte Sacro. Llegamos muy justos de tiempo y hubo que hacer la visita en poco más de media hora. Desde allí nos dirigimos a la calle Ledesma. Allí el Club de Leones nos cedió su txoko para preparar una comida tradicional vasca. Se hizo con platos degustación.

El resultado extraordinario. Fueron cayendo platos como las almejas marinera, la carne guisada, el bacalao pil pil, los chipirones, las chuletas de buey, etc., etc., hasta finalizar por dos postres: arroz con leche y tostadas. El precio sería muy alto en un restaurante, pero el hecho de hacerlo en un txoko facilitaba que los expedicionarios pudieran disfrutar de nuestra gastronomía. Los cocineros fueron Roberto Fernandez y Arturo Araluce, y verdaderamente lo hicieron extraordinariamente, aunque para conseguirlo se tuvieron que encerrar tres días.

A la tarde unos a descansar, que no podían más, otros a visitar amigos y familia, y luego, los supervivientes nos encontramos en García Rivero donde tomamos un pintxo y terminamos en el Urdazpi, en Alameda de Urquijo, donde tuvimos una tertulia sobre los diferentes momentos que habíamos vivido mientras tomamos un tente en pié apoyados en la barra.

 El domingo, el plan era libre. Visitas a lo más típico de Bilbao, un poco corriendo, y coger los coches para ir al aeropuerto. Terminaba un feliz viaje que no hizo sino engrandecer la unión entre estas dos cofradías.