Demetria Ruiz López aboga por acercarse a María desde las Escrituras para que las manifestaciones de religiosidad popular no empañen la esencial del mensaje cristiano: Jesucristo.

 

Bilbao/ 6 de diciembre de 2006.

 

A las 10.00 de la mañana se ha retomado el I Congreso Internacional de Cofradías de Vírgenes Patronas, esta vez en la iglesia de la Encarnación de Atxuri como escenario de trabajo. La primera en exponer su ponencia ha sido Demetria Ruiz López, profesora de Sagrada Escritura del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Murcia, que ha hecho una exposición acerca de los aspectos antropológicos e históricos de las manifestaciones de devoción popular a la Virgen María, protagonista de este Encuentro internacional cofrade.

            La experta en Sagrada Escritura ha abogado por acometer “un recorrido de María desde las Escrituras”, coincidiendo con las últimas directrices que sobre mariología el Concilio Vaticano II fijó como reto para la cristiandad contemporánea. Un peregrinaje por los textos bíblicos que, a pesar de “no ser fácil por las separadas apariciones” de la Madre de Cristo en los textos sagrados, resulta imprescindible para no caer en el legado y “el infantilismo” que desde la Edad Media en especial la devoción a la Virgen María ha experimentado. Una devoción popular que “muchas veces la ha llegado a ver como una semidiosa” y que puede hacer que se pierda el sentido principal del mensaje cristiano: Jesucristo.

             Para ello, Ruiz López ha propuesto fijarse en San Lucas, que “como nadie le ha sabido dar justicia” a la Virgen. Y es que son numerosos “los detalles que no se han sacado a la luz”, continuaba la experta en Sagrada Escritura, que a lo largo de su exposición ha hecho una síntesis histórica de la evolución de la devoción a la Virgen María, con todas las implicaciones que siempre ha existido de la cultura mediterráneas de preeminencia del hombre, del hogar como lugar natural de la mujer, etc.

    Una civilización crecida a la vera del mar Mediterráneo que, en opinión de Ruiz López, confundió en algunas ocasiones el poder temporal del emperador de Roma con el eterno, y que hizo que se presentara a la Virgen como una dama de alta sociedad para presentar dignamente a la Madre de Dios, o que quizá sustituyó inconscientemente en el imaginario popular a su diosa Cibeles por María. Más adelante llegaría el máximo exponente de veneración mariana en los siglos XII y XIII, ya en la Edad Media. Procesiones, advocaciones a la Virgen, florecimiento de las órdenes marianas, construcción de catedrales e iglesias en su honor… Una tradición y un fervor que han podido restar importancia en ocasiones a la preeminencia de Cristo como valor central del catolicismo.